viernes, 26 de junio de 2009

Idolos e iconos


Hace muchísimo tiempo que no entro, que no critico, que no me relamo las heridas, pero es que la vida muchas veces te convierte en una puta adormecida, te vapulea y ni te enteras... los regresos siempre son dulces.


Hoy, en una tertulia de almuerzo, me he puesto a pensar en que tal vez seamos nosotros los culpables de la situación. Nos movemos como borregos. La humanidad se ha convertido en una manada estable y conformista, en un ganado al que se le ha olvidado la voluntad y las ganas de lucha. Y en esa colación, en ese debate, han aparecido los iconos.


Muchas veces me avergüenzo de pensar que aquellos a quienes idolatramos no son ni de lejos dignos de tal admiración. Y un buen ejemplo era un asesino a sueldo llamado el Che. Y me explico. La gente (sobre todo los izquierdistas y los anarquistas) nos pretende colar la imagen tan manida del guerrero justo y sabio que imparte paz y bondad, que nunca se equivoca, que utiliza la razón mucho antes que la fuerza. Y nada más lejos de la realidad. Este "amigo" de los buenos entró a sangre y fuego en una isla ya de por sí devastada por una dictadura. Este "galán" del heroísmo mató, fusiló y asesinó a cuantos intentaron cerrar y entorpecer su camino en la imposición de una nueva dictadura de distinto signo. Este "gentilhombre", en fin, no tiraba caramelos a sus enemigos, ni flores, ni les daba razones ni cuentas que los convencieran. Asesinaba, fusilaba, ejecutaba, torturaba...
Esto mismo sucede en nuestro país. La guerra civil se ha convertido en una amarga derrota para todos. Nadie ha sacado nada positivo de ella, ninguna enseñanza, sólo enfrentamiento. Y es curioso que un bando trate de asesino al otro. ¿Acaso el bando perdedor no disponía de balas? ¿Quién manejaba tanques y aviones en el bando rojo? ¿Los brigadistas internacionales disparaban con fusil o sólo se dedicaban a la poesía de Lorca? ¿Qué dirigentes abandonaron a su suerte a miles de españoles y huyeron a lugar seguro y confortable? ¿Por qué nuestra sociedad se empeña en idolatrar a los cobardes? Nunca nadie se pregunta nada de esto. El ser humano repite como suyo aquello que le dictan, sin pensar, sin analizar. Es absurdo. Y muy triste.

No os creais nunca el cuento de que en una guerra hay malos y buenos. En una guerra matan todos y gana el más preparado, el más eficaz y, normalmente, el que más muescas marca en su pistola. Así, queridos idólatras del guerrillero de la triste mirada y otros personajillos de su misma calaña, se debería replantear la historia. Y deberíais replantearos vuestras ideas (si es que realmente las teneis). No ganan los que más buenos o malos son, sino los que más matan. Y esto es aplicable a casi todas las guerras.


A ver si os queda claro, ignorantes.

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